Me gusta mucho manejar en coche, pero en las calles no, porque hay muchos coches y semáforos. Asà que me gusta hacerlo en los Parkings, sobre todo en uno que descubrà cerca de mi casa, se llama “P”, y allà tu pagas por una hora y te puedes aparcar todo lo que quieras
, ta buenÃsimo. Entons yo me aparco pa’ delante, para atraz, en distintos lugares, con la surda, me pongo mi musiquita, en fÃn, me la paso muy bien.
El caso es que esta vez, llevaba apenas media hora aparcandome y ya como que me habÃa aburrido, no sé, supongo que no iba tan inspirado ese dÃa. Asà que me bajé del coche y empecé a caminar por el tercer piso, que es el que más me gusta. Me puse a brincar un poquito, cuando de pronto, por el rabillo del ojo, veo que viene una pareja caminando hacia su coche y nada, que se me ocurre una idea, una travesura y me digo…va!, voy a hacerlo!
Sigilosamente, ellos no me habÃan visto, me voy por atraz de los coches y, percatándome de a cual se dirigen ellos, que voy y me acuclillo detrás de él, de modo que no me puedan ver. Bueno pues llegan, yo puedo ver sus zapatos por abajo, oigo como abren la puerta del coche, se meten…ni cuenta. Yo me sentÃa como en un programa de detectives de la televisión, y mi corazón estaba taca-taca-taca-taca. Bueno, el caso es que el tÃo enciende el motor…mete primera, como si nada….yyyyyyy…se va!! He! estuvo i-n-c-r-e-Ã-b-l-e! nunca supieron que yo estaba allÃ….probablemente hasta la fecha no lo sepan.